Disminuir violencia infantil

Ciudad de México.- La secretaria de la Comisión de Derechos de la Niñez y Adolescencia, Martha Robles Ortiz, propuso exhortar a la Secretaría de Gobernación, a la Fiscalía General de la República y al Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes a que fortalezcan las acciones para disminuir la violencia, el abuso, la explotación y el tráfico sexual en contra de esta población.

En un punto de acuerdo remitido a la Comisión de Seguridad Pública, destacó que la violencia sexual en el país es un delito que va en aumento. El año pasado se denunciaron 30 mil casos de posibles delitos sexuales y en 2015 hubo 27 mil denuncias.

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) señala que México es el primer lugar en el ámbito mundial en violencia física y homicidio de menores de 14 años, cita en su propuesta.

La mayoría de los abusos se producen en el entorno familiar y siete de cada cien adultos mexicanos encuestados revelaron haber sufrido ese tipo de agresiones. Alrededor de 4.5 millones de niños son víctimas de abuso sexual, lo que empeora cuando se considera que sólo se da a conocer el dos por ciento de las cifras reales.

Conforme con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), nuestro país tiene de los presupuestos más bajos en este ámbito y solo el uno por ciento de los recursos a la infancia está destinado a su protección contra la violencia, el abuso y la explotación.

De manera adicional, México vive un contexto de violencia originado por altos niveles de desigualdad social, impunidad y presencia extendida del crimen organizado, que afecta a la niñez y a la adolescencia.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), ocho mil 644 niños y adolescentes fueron asesinados entre 2010 y 2016; seis mil 257 estaban reportados como desaparecidos hasta noviembre de 2017.

Para Unicef, la violencia en la primera infancia (hasta los cinco años) suele ser a manos de padres o cuidadores como método de disciplina; esto puede afectar el desarrollo del cerebro y del sistema inmunológico, causando problemas de salud que, en casos extremos, provocan muerte prematura.

Martha Robles Ortiz

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